lunes, diciembre 26, 2005

Divagaciones


Durante toda mi vida he tenido un intenso diálogo interior. Hace poco discerní que tiene dos variantes.

Una que me desgasta, me aburre, no me aporta mucho, y es la que se ocupa de visualizar lo que debo hacer, cómo lo voy a hacer, qué va a pasar luego, y se repite mientras no me decido a actuar, sin que me permita disfrutar el momento presente. Decidí que debo trabajar en quitarle protagonismo y quizá eliminarla. Con frecuencia habla de temores, inseguridades, desastres, fracasos.

Otra faceta de este diálogo me hace sentir viva, que me enriquece, me ilumina, me permite descubrir, evolucionar y hasta divertirme. A esta última nunca le he dedicado esfuerzos, la he dejado ser, aún cuando siempre he creido que podría escribir algo o mucho de esto para mi beneficio y, quién sabe, tal vez el de otros. Este blog me ha impulsado a empezar a consignar muchas de mis divagaciones sin saber a qué conducirán. No es relevante, la verdad. Me encantaría que tus divagaciones se entremezclaran con éstas, seguro saldrá algo mejor.

Melena